
De una tarde, después de ver una fotografía publicada por la NASA que me causó nada, que sentí a engaño, a ficción alcanzada, de una terrible melancolía por la búsqueda incesante de lo que en ninguna parte encontramos, que ni siquiera sabemos que es, y que buscamos por todos lados...
Llevo un rato aquí esperando y el cielo está negro, lo observo y de repente pasan unas luces rojas, complicadas, pero no parece nada realmente, nada importante al menos. Qué lugar tan caótico, hasta el color de esta tierra, amarillenta a esta hora de, supongo la noche, aunque no tengo sueño, y el aire no es precisamente nocturno, ni este calor espantoso, me he de ver ridícula con esta zafra y este vestido de lino tan corriente, pero es que todo fue tan rápido, ni siquiera sabía.
No es nostalgia lo que siento, no se porque me detengo tanto en los detalles de este lugar, quizá porque no tengo nada que hacer, ni siquiera esperar, supongo que iré haciendo registros con el tiempo; quizá hoy sean estas rocas de un verde grisáceo y aquellas plantas áridas incrustadas en la tierra, sólo eso, realmente no tengo nada en que pensar, como si mis ideas se hubieran quedado en casa, que tan lejos estaré, no logro recordar mi nombre, antes de venirme a sentar aquí, tuve la sensación de estar caminando por primera vez, mis piernas se doblaban y me dio un poco de risa, pero después me espanté, no se si estoy respirando o solo estoy, mi nariz se volvió como un ombligo en la cara, que extraño, y mis ojos, jamás los sentí tan claros, como si nada separara mi espacio entra las cosas, ni viento, ni ideas tampoco, quizá sea la primera vez que pienso.
Supongo que alguien deberá pasar pronto, esas luces, no las entiendo, porqué se mueven asi, me empiezan a molestar, el cielo se está poniendo café, pero aquí no pasa nada, la tierra sigue igual, o lo que sea esto como talco fresco, no entiendo porque el calor en el ambiente, ni siquiera sudo, y este polvo frío debajo de mi, no tanto como las rocas, podrían ser témpanos de hielo, y mi cuerpo, ni una gota ha expulsado; ya me pegué discretamente a mi antebrazo y ni un olor, al menos no de mi, en el ambiente se dejan venir bloques de aromas a cartucho quemado, si, bloques, porque no son ráfagas, el olor parece venir como encapsulado, transportado por algo más sólido que el aire, no sé como explicarlo, como si te acercaran un ladrillo y después un libro y después un disco de acetato, así, sólidos, concretos y claros, aunque después de tantos olores tan fuertes uno puede imaginarse muchas cosas, al final no sabe que fue realmente. No vienen, se estancan, son como barcos pasando frente a uno, anclan por un instante y se van, pero ni una brisa, nada.
Esa luz acaba de emitir un disparo azul, ha iluminado todo a mi alrededor por un instante, se puso verde, supongo por la combinación de colores, si, debió ser por eso, me acordé de algo porque no sé de qué exactamente; al voltear ante el destello casi caigo por querer cambiar de posición, hubiera sido un golpe fuerte, sobre todo con esta ropa que me impide movimientos extensos, carajo, porque vestía esto justo en el momento de… ¿Qué momento?, ni siquiera recuerdo cuando compré esta prenda, no estoy segura que sea mía, la manga de mi brazo derecho está mucho más larga que la otra, cubre toda mi mano aún cuando la estiro, y la de mi brazo izquierdo, apenas llega a mi codo, que extraño, ¿Por qué la corté así?, quizá para arrastrar ese sillón en el que desperté, quizá tuve que usar solo mi mano izquierda para poder sujetarme de esas plantas mientras caminaba, porque el piso es demasiado resbaloso, de aquí casi me caigo por una mínima fuerza que hice en mis piernas, casi podría decir que sólo moví mis nalgas y mi cintura un poco para evitar esa luz, y sentí como mi cuerpo se deslizaba, de no ser por este fierro atorado en el piso que sujeté con mi mano y el movimiento tratando de equilibrarme con la otra, caigo en ese charco de agua helada que esta debajo de mi. Pero no quiero ni acercarme, con este calor, esa agua seguro me enferma, y no traigo nada que pueda contrarrestar cualquier virus o enfermedad que pueda adquirir, además, qué sentido mojarse ahorita, hace calor es cierto, pero con sólo tocar este polvo y esos témpanos verdes es más que suficiente para refrescarse, y ese sillón que puse juste al lado de ese pequeño charco que se extiende, quizá lo tenga que mover un poco más ya que sin duda puede estorbar, hace rato pasó un señor y se molestó, no me dijo nada pero cambió su modo de caminar después de voltear a verme sentada en el, completamente cansada después de haberlo arrastrado no se cuantos metros, o kilómetros. Apenas veo la antena sobre esa torre donde pareciera comenzó mi vida.
Las luces se han ido, después de ese destello azul, el cielo está completamente amarillo, ahora ni un contraste, excepto estos témpanos verdes a mi lado, por lo demás, amarillo, completamente amarillo, y yo con esta ropa pareciera ser un punto de referencia para todo el que pase, no hay nada más que pueda distinguirse a la distancia, excepto yo, el sillón es negro, pero parece más una sombra que un objeto, nadie lo reconocería, terminará siendo amarillo sin duda. La torre desaparece, estoy completamente sola, seguiré esperando, me agrada esta sensación, esperar… me estoy preguntando qué, son días entre el sillón y este borde que me resbala cada vez que quiere, apenas hoy esas luces que desaparecieron, la torre, ese hombre que me vio con fastidio, y este charco que apareció hace… unos momentos mientras dormía, fue su contacto lo que me despertó, recuerdo que estaba soñando con agua, pero no era roja como esta, que curioso, no recuerdo que color tenía, como si lo hubiera eliminado al despertarme; y si, estaba fría, sentí un calambre en mis costillas cuando desperté, no fue agradable, cuando lo vi me espanté un poco, no se porqué, vi alrededor y comprendí que estaba sola, después pasó ese hombre, estuve a punto de hablarle pero me detuve antes de siquiera emitir un ruido con mi boca, creí que no tendría caso, seguramente me respondería de mala forma, además, no estaba segura hacia donde iba mi pregunta, ni siquiera tenía una pregunta formulada, iba a balbucearle seguramente, y sin duda, eso lo irritaría más.
Ese sueño, no recuerdo exactamente como pude ver tanta agua, estoy segura que eso era, eran como montañas de agua, como estos témpanos verdes multiplicados y moviéndose sin forma, como despedazados, desobediendose entre sus átomos. Después llegó una suave brisa, de eso me acuerdo perfectamente, y sentía una extraña sensación en mi nariz, en mi sueño se contraía y todavía desperté con esa sensación, algo pasaba a través de ella, me raspaba por dentro, no sé como explicarlo, veía siluetas a lo lejos, pasando sobre mi, como si yo fuera un puente, corrían y cuando me pisaban decían algo, no recuerdo que, pero estaba segura que me lo decían a mí. Es lo último que recuerdo, me gustaría saber más, porque sin duda ahí no terminó el sueño; y si fue así, aún no terminaba.
Me queda adentro esa sensación de tener algo inconcluso pero que ya no puedo crear en su forma inicial. Si me durmiera e intentara forzar ese sueño, traerlo de algún lado y ponerlo en mis párpados, terminaría siendo otro sueño, ni siquiera trastocaría el primero, tan sólo sería la base conciente para desarrollar algo. Lo demás yace perdido en alguna parte.
Bien, el día sigue en sus tonos, la torre desaparecida, el sillón, pero es raro que nadie se acerque por aquí, si cerca de donde estaba la torre había otras casas más. No puedo creer que haya arrastrado este sofá desde ese punto, jamás lo hubiera pensando, sobre todo hacerlo yo sola. Qué miseria me vine a topar en este lugar, que desolación terrible, sin embargo, que calma tan profunda, como si todo estuviera iniciando, de repente se escuchan estruendos a lo lejos, de una limpieza increíble que parecieran no estar sucediendo algo más.
Nunca he esperado tanto tiempo en un mismo lugar, van varios días, he bajado y subido esta misma zanja, subí a la colina que está a unos cuantos metros para ver si encontraba a alguien más, al parecer, hay una ciudad a lo lejos, vi varias personas caminando tranquilamente, sin nada en las manos y con una actitud desenfadada, parecía que entraban a una montaña, después una luz y luego desaparecían, todo es muy raro; el viejo que pasó el otro día lo ha hecho ininterrumpidamente desde la última vez, aún no cruzamos palabra, pero no deja de observar el sofá negro que traje arrastrando.
Febrero, 2008.

No hay comentarios:
Publicar un comentario